miércoles, 25 de junio de 2014

Cuando nos entramos a asustar, pero que en la realidad no es tanto si se quiere o se planea bien. El Liceo Bicentenario que llegó al top ten sin selección académica

El Liceo Bicentenario que llegó al top ten sin selección académica
El Liceo San Pedro de Puente Alto nació como Bicentenario. Su primera generación de egresados superó los 600 puntos en la PSU, codeándose con los emblemáticos. Y lo hicieron sin selección académica. ¿Cómo lo lograron?
“Este colegio va a ser exigente, ¿está seguro que quiere que su hijo estudie aquí?”, responder esa pregunta con compromiso fue lo único que la corporación de educación de Puente Alto le pidió a los papás para que sus hijos estudiaran en el Liceo Bicentenario San Pedro. Ese 2011, cuando entró la primera generación de estudiantes al liceo, no hubo selección académica.
Por definición, los Liceos Bicentenario creados desde 2010 permitían la selección académica para garantizar su excelencia. Con eso en mente comenzó a trabajar el equipo directivo y los profesores del San Pedro, también escogidos por la corporación, que sin conocer a sus alumnos, esperaban que tuvieran un alto nivel pedagógico. Pero el escenario fue otro.
“Estuvimos dos meses dándonos cabezazos, ¿por qué los niños no avanzan si fueron seleccionados académicamente? Hablamos con la corporación y ahí nos explicaron que seleccionaron por motivación de la familia, no por notas. No teníamos idea que los cursos mezclaban alumnos repitentes, con otros de promedio rojo en algunas asignaturas, con otros de promedio seis”, explica Alejandro Hidalgo, director del colegio.
En ese momento, se tomaron decisiones rápidas y radicales, con el objetivo de lograr excelencia no basada en el origen académico de los estudiantes, sino en lo que los niños podrían lograr. El 95% de esos jóvenes provenía de Puente Alto. El 70% era prioritario. Tras un trabajo arduo, esa primera generación superó los 310 puntos en el SIMCE y en la PSU promediaron 621, codeándose con los mejores diez emblemáticos de Chile. ¿Cómo lo lograron?
Hidalgo destaca tres aspectos: un equipo docente con altas competencias y muy motivado, la autonomía dada por la corporación de Puente Alto y la confianza de los padres en el proyecto educativo. Con ese respaldo, se suspendió el currículum y cada profesor de asignatura estableció los contenidos mínimos que había que reforzar. “Estuvimos en eso un semestre. Fue rápido porque no retomamos todo el currículum, sino que empujamos algunas cosas de cursos previos que serían importantes. Como las tablas, hubo que partir con eso”, explica el director.
En paralelo, se revisó el SIMCE y, en vez de preparar a los chicos para la prueba, se profundizaron los contenidos. "Los colegios fallan cuando dicen que no preparan para el SIMCE y preparan igual. Nuestros niños encontraron muy fácil la prueba porque aquí se le dio profundidad a los contenidos, no preparamos preguntas aisladas", destaca Hidalgo. Para la PSU, los profesores personalizaron la preparación para subir los puntajes. A nivel de convivencia, se contuvo y orientó personalmente a los niños que venían expulsados por mala conducta. El éxito fue asumir la diversidad de los chicos en vez de excluirlos.
El dilema de la selección
En 2012, su segundo año, el San Pedro hizo selección académica, pero no fue como esperaban. No hubo sobredemanda por los cupos disponibles, el requisito de promedio 6,0 en lenguaje y matemática filtró aún más y la prueba de admisión “fue un fiasco, la nota más alta fue un 4,6”, recuerda Hidalgo.
Esa selección por notas tampoco fue una garantía. “Los alumnos que llegaron con un 6 bajaron a 5 por nuestro nivel de exigencia. Algunos querían volver a su colegio anterior, pero después reflexionaron: sí, bajé las notas, pero estoy aprendiendo. Si comparamos niños que vienen con buenas notas y malas notas, después de un rato ambos alcanzan el mismo nivel. Incluso los de malas notas pueden superar a los otros”.
Otro aspecto que generó la selección académica fue que la mitad de la matrícula provino de particulares subvencionados, algo que el director destaca porque muestra la confianza de los padres en la educación pública, pero que reducía cupos para estudiantes vulnerables de establecimientos municipales. Así, decidieron reservar un 20% para estos alumnos. Desde siempre, el colegio ha mezclado estudiantes de diverso origen y rendimiento académico.
Por lo mismo, el dilema de la selección académica los ronda. En especial en el marco de la reforma educativa. “¿Por qué no derechamente sacamos la nota y que los niños vengan nomás?”, se pregunta Alejandro Hidalgo. La respuesta es que en el Liceo San Pedro no se improvisa. Han leído sobre segregación escolar, han visitado otros colegios para estudiar sus mecanismos de selección y han conversado con el centro de alumnos. Quieren decidir con responsabilidad.
“Hay gente que no quiere que en sus colegios cambien las cosas. Porque creen que hay que darle oportunidades sólo a los mejores. Aquí hay apoderados que temen que lleguen otros que ‘echen a perder’ la disciplina. Pero eso depende de nosotros. Queremos ser inclusivos y podemos trabajar con todos. Ya lo hicimos en la primera generación”, afirma el director.
Por eso, Hidalgo piensa que la reforma educativa es una oportunidad, “que tiene mucha coherencia con Puente Alto, con mi historia personal y con la de algunos profesores. Dependerá mucho del compromiso de la familia y tomaremos decisiones pedagógicas para que convivan los de promedio cuatro y seis. De seguro lo haremos, porque ya lo logramos antes. ¿Por qué no darle la oportunidad a todos los niños?”.


http://educacion2020.cl/noticia/el-liceo-bicentenario-que-llego-al-top-ten-sin-seleccion-academica

SISTEMA MUSCULAR DOCUMENTAL

Video analizado hoy en clases.



 

jueves, 5 de junio de 2014

Brecha en puntajes PSU se define antes de ingresar al sistema educacional

                   
Brecha en puntajes PSU se define antes de ingresar al sistema educacional
El economista David Bravo conversó con Cooperativa sobre los resultados del estudio "El origen de la desigualdad". Las diferencias abarcan factores como cognición, motricidad, lenguaje y socioemocionalidad.
Cooperativa.cl
El economista David Bravo, director del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la Universidad Católica, conversó conCooperativa sobre el estudio que señala que las diferencias entre los jóvenes del 20 por ciento más rico y el 20 por ciento más pobre ya son claras a los 10 meses de vida.
Las conclusiones de la investigación plantean que el quintil en el que nacen marca el futuro de los niños desde la educación preescolar, ya que "una buena parte de la brecha se determina antes de entrar al establecimiento educacional".
"Si tomamos a los jóvenes del 20 por ciento más rico y los comparamos con el 20 por ciento más pobre la diferencia en términos del puntaje de PSU es del orden de 150 puntos", explicó Bravo, quien también lidera la Comisión Asesora Presidencial que propondrá reformas al sistema de pensiones.
En el estudio se aclara que "a los 10 meses ya vemos una brecha entre el 20 por ciento más rico y el 20 por ciento más pobre y si la lleváramos a puntaje de la PSU sería más o menos del orden de 30 puntos de diferencia en favor de los niños más aventajados".
Además, "a la altura del Simce de cuarto básico la diferencia supera los 100 puntos".
Para evitar que esto siga sucediendo, Bravo indicó que "las políticas que se hacen en la primera infancia deben ser integrales en términos de salud y en la educación inicial".
subirResultados del estudio
Los resultados preliminares del estudio denominado "El origen de la desigualdad: evidencia longitudinal" fueron publicados por la revista Capital este lunes.
Para realizar la investigación se seleccionaron 15 mil niños nacidos entre 2006 y 2009, para observar su desarrollo y se continuará midiendo sus avances en un horizonte de 15 años.
Las conclusiones no solamente llegan a los resultados educacionales, sino que también se encontraron diferencias en la cognición, motricidad, lenguaje y socioemocionalidad.
Como se explica en el texto, un niño de cuatro años de escasos recursos muestra una brecha respecto a su par de ingresos altos. Es decir, un niño del quintil 1 puede integrarse a juegos y solidarizar, mientras que su similar del quintil 5 también puede justificar sus acciones y expresar de manera adecuada sus sentimientos.

Los resultados finales del estudio serán publicados la próxima semana por el Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la Universidad Católica.

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